Publicado el 20 abril, 2014 by

“La última tentación de Cristo”: La película que nunca debió ser prohibida

MCA | Universal Pictures

MCA | Universal Pictures

De niño me encantaba ir al cine Plaza en Concepción. Desde luego, en aquellos tiempos todavía no se convertía en cine porno. De hecho su cartelera era tan distinta que no dudaba en acompañar a mi abuela a la matiné de Semana Santa, donde exhibían en rotativo una todavía más antigua producción española sobre la muerte de Jesús.

En aquella película, descolorida y de escenarios en papel maché, podía verse al Jesús que todos conocemos: caucásico, apuesto, sabio, mesurado, valiente e infinitamente bueno. En otras palabras, perfecto. Un antepasado directo del divino mesías de Zeffirelli, cuyos profundos ojos azules parecían estar en un perpetuo trance con el más allá.

Probablemente por eso y por mi educación de familia católica, colegio católico y universidad católica, me picó tanto la curiosidad el revuelo que había provocado a mediados de los 90 en nuestro país “La última tentación de Cristo”, la polémica cinta de Martin Scorsese donde -alegaban- se profanaba la imagen de Jesús.

Si nunca la vieron, no se extrañen. Muchos no pudimos. En 1997 la Corte Suprema accedió al requerimiento de un grupo de abogados católicos, quienes lograron que la reproducción de la película fuera prohibida en nuestro país. Aquel fallo fue condenado y revertido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en 2001, pero para entonces el daño ya estaba hecho. Pocos recordaban siquiera que la película existiera.

Por entonces, el tema me apasionaba. ¿Qué podía ser tan perverso en esta obra como para que nuestro máximo tribunal decidiera alejarlo de los ojos de la ciudadanía? En tiempos donde internet recién comenzaba a masificarse, sólo había escuchado rumores: que Jesús era mostrado como un ser vil, cobarde, lujurioso y traicionero, capaz de pactar con Satanás para evadir su destino de morir en la cruz.

Aún más escandaloso: que Jesús era mostrado teniendo sexo con María Magdalena.

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Publicado el 6 abril, 2014 by

“Ha sido una buena vida”: 10 grandes momentos en la vida de Isaac Asimov

Rowena

Rowena

Sí. En el último tiempo he escrito bastante aquí sobre Asimov y no es algo casual. Acabo de terminar de leer su autobiografía editada por su viuda Janet, “It’s been a good life“, y -como la mejor de sus obras- fue un libro que me conmovió profundamente.

Me siento identificado con gran parte de la vida de quien es, sin duda, mi autor favorito junto a Arthur Conan Doyle. Comparto su pasión por la ciencia y la tecnología, su necesidad imperiosa de escribir diariamente y su filosofía humanista, que deposita en el ser humano toda esperanza futura.

Así que para honrarlo hoy, 6 de abril, a 22 años de su muerte, compilé algunos de los pasajes que más me llamaron la atención del libro, demostrando la agudeza, humor o emotividad de Asimov.

Espero que las disfruten tanto como yo.

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Publicado el 31 marzo, 2014 by

La Frase – #39

“Sobre las expectativas de este sistema, Fernando Casasbellas declaró que esperan atender a cerca de 1.000 personas para fines de año. ‘En estos momentos están ingresando 5 personas diarias. A medida que sigan aumentando vamos a instalar mayor número de líneas’, manifestó el ejecutivo”.

Entrevista al gerente de productos del Banco Español-Chile (hoy, Santander) sobre el sistema “Banco en Casa” que permitía acceder a información financiera mediante un computador Atari y un módem. Revista Turbo News, octubre de 1989.

Publicado el 30 marzo, 2014 by

¿Cómo hacía Isaac Asimov para escribir tanto?

Isaac Asimov junto a algunos de sus propios libros | Jay Kay Klein

Isaac Asimov junto a algunos de sus propios libros | Jay Kay Klein

Más que periodista, me gusta considerarme un escritor. Tal cual, a secas, sin ínfulas literarias.

Es verdad que cuando estaba en el colegio acaricié la idea de estudiar literatura, pero una profesora universitaria -sabiamente- me la quitó de la cabeza advirtiéndome que moriría de hambre. Luego fue otro profesor quien me señaló el camino hacia periodismo, una carrera que me calzó como si la hubiera hecho para mí un sastre.

Quizá por lo mismo soy feliz siendo un periodista versátil. Disfruto tanto hacer un reportaje sobre tecnología como uno sobre los vicios de la educación en Chile, como de una nota sobre Luli o una sobre el color de los gatos.

La cosa es escribir… y que los demás lo lean.

Pero en el último tiempo el asunto se me ha hecho difícil. Estar a cargo de BioBioChile me demanda cada vez más tiempo de gestión, planificación o reuniones y me deja menos para la escritura. Hay días en que no escribo nada en absoluto. Aquellos son cuando me siento más miserable.

Ni siquiera puedo desquitarme aquí en mi blog, como se habrán dado cuenta. Por la noche llego tan cansado -mentalmente- a casa, que no logro hilar palabra. Menos aún una reflexión que valga la pena.

Allí es cuando miro suspirando el retrato de uno de mis autores favoritos: Isaac Asimov. ¿Cómo lo hacía para escribir tanto? Entre novelas, textos científicos y juveniles, Asimov fue uno de los escritores más prolíficos de todos los tiempos, con más de 500 libros a su haber y 90.000 cartas o postales, detalla Wikipedia. Ya hacia el final de su vida en la década de los 80, en un lapso de 6 años, escribió 90 libros… eso es 15 libros por año. ¡Más de uno al mes!

¿Cómo demonios lo hacía?

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Publicado el 24 marzo, 2014 by

De cuando el periodismo abandonó las calles

J. Henning Buchholz (SXC)

J. Henning Buchholz (SXC)

Cuando ingresé a estudiar periodismo en 1996, internet era sólo una abstracción en la mente de los nerds. Para nosotros sólo había dos formas de consultar a una fuente: por teléfono o en persona, y la primera estaba estrictamente prohibida. Por pajera.

Eran los tiempos en que idolatrábamos a Oriana Fallaci y sus entrevistas divinas. Aquellas donde debías ver, tocar, sentir y hasta oler al entrevistado. No niego que es el mejor método. Algunas de mis entrevistas más memorables comenzaron con un apretón de manos en el que ya podía prever que mi interlocutor no tenía idea de dónde estaba parado, o que me enfrentaba a una eminencia.

Así que con cada nuevo trabajo por hacer, salíamos a la calle. No importaba que hiciera frío o calor, que estuviera granizando, que hubiera que caminar por el barro o que el entrevistado se fuera tras tenernos 2 horas esperando. Ese era el reporteo. Así se hace el periodismo. De hecho, de ahí surge ese manido dicho de que nuestra profesión es un “apostolado”.

Pero los tiempos cambian y, tras ganar mis primeros galones un día me tocó estar del otro lado cuando me pidieron dar una entrevista. La solicitud llegó por correo electrónico. La petición de respuesta… también.

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Publicado el 22 febrero, 2014 by

TV: ¿Cuál es la diferencia entre Rating y Share?

David Ross (CC)

David Ross (CC)

Últimamente me he comenzado a sumergir en el fascinante mundo de los informes de audiencia de televisión (convergencia de medios lo exige). En esto los números del People Meter son bastante claros a la hora de saber qué canal va ganando en un momento determinado, salvo por dos conceptos…

¿Cuál es la diferencia entre Rating y Share?

El Rating (o índice de audiencia) es la cantidad de hogares que están viendo un canal o programa en específico, del total de la población medida.

Es decir, si 3 de 10 hogares sintonizan un canal, podemos decir que ese canal tiene un rating igual a 30 puntos (equivalente a porcentaje).

El Share (o cuota de pantalla) es la cantidad de hogares que están viendo un canal o programa en específico, del total de televisores encendidos.

Es decir, si tomamos los mismos 3 hogares pero sólo 6 de los 10 televisores están encendidos, podemos decir que ese canal tiene un share de 50 puntos (equivalente a porcentaje).

Aún más gráfico:

Nielsen Netratings

Nielsen Netratings

Por definición, el Share es siempre más alto que el Rating.

Un último dato interesante: en Chile, la empresa Time Ibope administra el sistema People Meter, y hace sus mediciones considerando 18.249 hogares como 1 punto de rating.

La muestra está medida en las ciudades de Antofagasta, Valparaíso, Viña del Mar, Santiago, Concepción, Talcahuano y Temuco, considerando todos los sectores socioeconómicos a excepción de los segmentos E (clase baja con salario mínimo) y F (extrema pobreza).

Fuentes:
- Nielsen
- Time Ibope
- Fundéu BBVA

Publicado el 6 febrero, 2014 by

La Frase – #38

“Muchos años después, mi padre hojeó uno de mis libros y dijo, “¿Cómo aprendiste todo esto Isaac?”.

“De ti, Papá”, respondí.

“¿De mí? Pero si yo no sé nada de esto…”

“No necesitabas saberlo, Papá”, le respondí. “Tú valorabas el aprendizaje y me enseñaste a valorarlo. Una vez que aprendí a valorarlo, el resto vino por sí solo”.

(Isaac Asimov en su autobiografía “Ha sido una buena vida”)

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