Esta semana ha sido una locura. Sumado a que no tuve Internet en casa y debí trabajar principalmente desde la Universidad (o desde donde pudiera), creo que en todo el año no había recibido/enviado tantos correos, atendido/llamado a tanta gente o leído y escrito tantos textos.

Ya estoy un poco cansado… y probablemente ustedes también. Por lo mismo, como este será el último día de la semana y el último del año, también haremos el último post sobre el caso “Katty Ko”, al menos hasta que surjan nuevos antecedentes suficientemente importantes como para abordarlo otra vez.

Algunas personas han calificado esta investigación como basada en ‘conjeturas’, esperando la aparición de ‘evidencias irrefutables que demuestren un fraude’. Lamentablemente eso no está en nuestras manos. Sólo Promoplan y Monumedia tienen acceso a registros o documentos de cuyo análisis podría detectarse un fraude, pero ambas han mantenido en la más absoluta reserva sus investigaciones internas (Miss Digital World en especial, ha sido una verdadera tumba).

De haber resultados, tengo el presentimiento de que no cabrán actos de constricción: ya hubo suficiente mala prensa y seguir metiendo el dedo en la llaga no está en los planes de manejo de crisis corporativas. Si sumamos a esto que el sistema de votación de Miss Digital World fue desactivado ayer, cada vez contamos con menos elementos para indagar.

En estas condiciones y a estas alturas – salvo que el autor confesara – pensar que podremos dar con una evidencia que certifique 100% la manipulación es como pretender que interroguemos a un cadáver sobre su propio asesinato.

Pero ahí está el cuerpo.

Lejos de abandonarnos a la deriva, logramos conocer tres hechos que son claros e indesmentibles, sobre los que Miss Digital World (MDW) deberá decidir:

1. El sitio Web de Mall Plaza contuvo un código oculto en condiciones probadas de permitir el envío automático de votos a MDW.

2. Promoplan, empresa a cargo del sitio Web, admitió públicamente que no fue un hacker, sino uno de sus empleados quien intervino el sitio sin estar autorizado.

3. El creador de Katty Ko trabajaba en Promoplan hasta la divulgación de estos antecedentes (si le damos el beneficio de la duda, puede que algún compañero de trabajo intentara ayudarlo/perjudicarlo).

Ahora, no es el objetivo del periodismo juzgar los hechos sino sólo ponerlos en perspectiva, pero si se me permite una opinión – como corresponde a una bitácora personal – creo que la mayor negligencia y última responsable de este embrollo es del sistema de votación usado por Miss Digital World.

No es posible que un certamen de categoría mundial utilice un sistema tan abierto que permita votar tantas veces al día como resista el dedo índice. Lo mínimo habría sido exigir el registro de los votantes o marcar a quienes emitieron su voto a través de una cookie, como hacen las encuestas online.

Todos sabemos que estos métodos no son perfectos, pero habrían disminuido la tentación de usar triquiñuelas, al tiempo que hacían más justa la votación. Un concurso serio que pretende elegir al “ícono contemporáneo de la belleza virtual” y se promueve como tal no puede darse el lujo de ser influenciado más por ansias de cobertura mediática que por los méritos de los (y las) participantes.

En el mismo sentido no comparto el tenor ‘faradulesco’ con que unos pocos medios nacionales han recogido la noticia. Aquí nadie ha puesto en duda a Katty Kowaleczko. Ni siquiera discutimos si Katty Ko era la mejor o no. Esto es un asunto técnico, sobre la posibilidad real de que una votación haya sido manipulada a través de un código HTML, y así es como debe ser tratado.

Por último, quiero pedir disculpas a todos quienes siguieron esta investigación día a día a través de los comentarios por mi falta de comunicación. El ajetreo me hizo imposible responderles como es tradicional en Francotirador, pero sepan que su apoyo en esto fue vital para llegar hasta donde estamos. De todo corazón se los agradezco.

Esperemos que el nuevo año que se avecina nos provea de temas más agradables de los cuales ocuparnos.