Pasquinus Maximus
Es un hecho que todas las profesiones cuyo ejercicio provoca ciertos “roces” con la sociedad tienden a ganarse un mote de desprecio. Es así como los abogados acaban siendo tinterillos o leguleyos; los médicos, matasanos; los psicólogos, locólogos; los militares, milicos; los carabineros, pacos; los detectives, tiras; los empresarios, negreros; o los ingenieros de Microsoft… bueno, ingenieros de Microsoft.
Pero de todos ellos, ningún profesional es tan bienamado como nosotros los periodistas. Por lo mismo, la gente nos suele adular con calificativos que van desde la ternura de un hocicón hasta la sutileza de un maricones, pasando también por mentirosos, chaqueteros, vendidos, cahuineros, corneteros…
(Y eso sin contar otros más cariñosos como luchitomario o cocheropare)
El fervor es tal que hasta los medios donde congregamos nuestros susurros llevan sobrenombres, por lo que un diario con fama de sensacionalista o poco serio será tratado despectivamente como pasquín.
Pasquín… curiosa palabra. Y la verdad, nunca me había preguntado de dónde provenía hasta que ayer el maravilloso boletín de ElCastellano.org develó el misterio por mí. La explicación me resultó tan sorprendente que la comparto con ustedes, vía portapapeles:
El gladiador romano Pasquino era uno de los ídolos del pueblo que presenciaba las lides del Coliseo. Muchos de sus rivales cayeron para siempre bajo la estocadas de su puñal certero y la furia de sus armas invencibles, pero se trataba de una gloria efímera que no debería resistir el paso de unos pocos años después de su muerte, de modo que el gladiador seguramente jamás llegó a soñar que su nombre perduraría a través de milenios y civilizaciones.
Ocurrió que a la muerte de Pasquino, el gobierno imperial erigió una estatua en su honor, que ciertamente habría quedado olvidada en poco tiempo de no haber mediado una circunstancia inesperada.
En efecto, por alguna razón que no llegó hasta nosotros, por aquella época se hizo costumbre en fijar libelos o escritos satíricos en el pedestal de la estatua de Pasquino. Con el paso de los años, el nombre de nuestro implacable gladiador se convirtió, en italiano, en sinónimo de las sátiras al poder establecido y los escritos de contestatarios.
Con el desarrollo de la prensa en la época contemporánea, la palabra italiana pasquino, que llegó al español como pasquín, pasó a designar a los diarios sensacionalistas y, generalmente, calumniosos”.
…¡Ave, LUN!





















Ivan
01.02.2007 @ 07:36
“hasta la sutileza de un maricones, pasando también por mentirosos, chaqueteros, vendidos, cahuineros, corneteros…”
“(Y eso sin contar otros más cariñosos como luchitomario o cocheropare)”
pero estos no son exclusivos de los periodistas… si pueden aplicarse a varios de ellos pero tambien son perfectamente adjudicables por otros integrantes de la fauna local, desde el tipo que se te cruza en la calle con el semaforo en rojo… hasta el mismisimo presidente de los Estados Unidos (especialmente este ultimo).
Muy buen articulo…
andrés
01.02.2007 @ 07:58
¡Ave, Mercurio!
Dios de los infiernos…
Kei Kun
01.02.2007 @ 09:36
Wen dato freak.
Pero insisto.. los periodistas son mentirosos.. hasta que se demuestre lo contrario.
Manuel
01.02.2007 @ 10:25
Te faltó “copuchenos con título”. Ese es uno de los más recurridos.
Fernanda
01.02.2007 @ 12:27
Si alguien tuvo la mala suerte de tener que leer La Mala Hora de García Márquez, lo compadezco. Para los que no, esa fue la primera vez que me topé con la palabra “pasquín” con la acepción de “escrito difamatorio pegado en un sitio público”…. y la primera vez que me saqué un infame 4,0 en un control de lectura.
¡La Palabra del Día rulz!
Jorge Gómez A.
01.02.2007 @ 18:19
Creo que la prensa nacional está transformada en un gran pasquín oligopólico, donde la segmentación hunde en la entropía a muchos, aumentando las asimetrías de información. ¿Qué pasquín debemos leer y cuál no?
Saludos
RaFah
01.02.2007 @ 21:26
Buen aporte a la historia de este esforzado OFICIO.
Verónica Reyes Serra
02.02.2007 @ 03:09
¿Oficio?
Yo diría más bien que es un apostolado (saaaa)
Osea, de que podría ser un lindo apostolado, no hay dudas. Pero como no hay pega para los Periodistas y los sueldos son extremadamente “jugosos”, ahora está lejos de ser cualquier cosa.
De todos modos, adoro la carrera que estoy estudiando y no la cambio por nada.
Saludos.