Adiós, Señora… Gracias
Inclinado estaba y llorando, cuando sintió que una mano le acariciaba la cansada cabeza y una voz de mujer, con un dulce acento español, le decía:
- Llore, hijo, llore…
Una nueva ola de llanto le arrasó los ojos y lloró con tanta fuerza como la primera vez, pero ahora no angustiosamente, sino con alegría, sintiendo que una gran frescura lo penetraba, apagando eso caliente que le había estrangulado la garganta. Mientras lloraba, parecióle que su vida y sus sentimientos se limpiaban como un vaso bajo un chorro de agua, recobrando la claridad y firmeza de otros días.
Cuando pasó el acceso de llanto, se limpió con su pañuelo los ojos y la cara, ya tranquilo. Levantó la cabeza y miró a la señora, pero ésta no le miraba ya, miraba hacia la calle, a un punto lejano, y su rostro estaba triste.
En la mesita, ante él, había un nuevo vaso lleno de leche y otro platillo colmado de vainillas; comió lentamente, sin pensar en nada, como si nada le hubiera pasado, como si estuviera en su casa y su madre fuera esa mujer que estaba detrás del mostrador.
Cuando terminó ya había obscurecido y el negocio se iluminaba con la bombilla eléctrica. Estuvo un rato sentado, pensando en lo que le diría a la señora al despedirse, sin ocurrírsele nada oportuno.
Al fin se levantó y dijo simplemente:
- Muchas gracias, señora; adiós…
- Adiós, hijo… – le contestó ella.





















Javier
23.03.2007 @ 05:02
Mis viejos ávidos lectores de diferentes ámbitos, a mucho esfuerzo lograron construir una biblioteca hogareña y recuerdo claramente tener un libro de cuentos chilenos y se titulaba “El vaso de leche” que no solamente contenía ese cuento, también habían leyendas y otros relatos. Volver a leerlo me trae excelentes recuerdos. Gracias por el aporte FT, por permitirme leer el mismo pasaje dos veces en dos de mis formatos preferidos, papel y digital.
Techunas
23.03.2007 @ 09:06
Manuel Rojas, gran escritor, me trae muchos recuerdos de mi infancia…(Lanchas en la bahia, Hijo de Ladron….etc)
gracias Cristian
Daniel
23.03.2007 @ 09:48
Espectacular, simplemente…
Me habia olvidado lo que unas cuantas letras te pueden hacer recordar, o sentir…. sobre todo cuando estas lejos…..
Muchas gracias FT…
Romina
23.03.2007 @ 14:17
Tú mismo lo describiste en 2 palabras: triste y esperanzador.
Ahora, que se le pase esa penita y vuelva a alimentarse de esperanzas.
Ya llegarán tus vasos de leche con esos platos con vainillas que vienes necesitando. Y quien sabe si en lugar de la señora española te toca una sharapova de hotpants y con una DS en la mano.
XD
Besos gigantes!
R.
Roberto Iglesias
23.03.2007 @ 15:13
Notables escrito, notable escritor… que mas podria agregarse verdad?
Increible lo que unas simples letras…. despiertan en nuestra carente humanidad…si, definitivamente lindo.
saludos cordiales
Fernanda
23.03.2007 @ 16:37
Tu post me hizo caer como ratón a la trampa de queso.
Manuel Rojas, ese gran escritor chileno y uno de los más entrañables representantes del realismo, definitivmente debió haber recibido el Nobel por la belleza que era capaz de dar a lo más terrible de la naturaleza humana.
Ese trozo que pusiste me recordó el momento en que tuve que dar una prueba de ese libro y lo comenté con mi mamá. Ella me preguntaba cosas a las cuales yo parecía estar ciega, como por ejemplo en qué estaba pensando la señora mientras consolaba al protagonista, ya que “ésta no le miraba ya, miraba hacia la calle, a un punto lejano, y su rostro estaba triste”.
Y ya no sabría comentar el siguiente fragmento: “Ambulaban por allí infinidades de vagabundos de profesión; marineros sin contrata, como él, desertados de un vapor o prófugos de algún delito; atorrantes abandonados al ocio, que se mantienen de no se sabe qué, mendigando o robando, pasando los días como las cuentas de un rosario mugriento, esperando quién sabe qué extraños acontecimientos, o no esperando nada, individuos de las razas y pueblos más exóticos y extraños, aun de aquellos en cuya existencia no se cree hasta no haber visto un ejemplar vivo”. A Manuel Rojas sólo le gana Manuel Rojas, con Hijo de Ladrón.
Alter
23.03.2007 @ 21:23
Bonito.
A todo esto, disculpen mi poco sentido de la prosa, pero “¿A q’ viene todo esto?”
Gracias
Omar Reyes
24.03.2007 @ 00:46
Esto es como un descanso a la sombra en medio de una larga caminata bajo el sol abrazador de la red. Recordé el sabor del pan con mantequilla y azucar de Hijo de Ladrón.
Gracias.
Omar Reyes
24.03.2007 @ 00:47
Era abrasador, sorry.
pequeñin
26.03.2007 @ 11:45
Ufff. Tremendo Manuel Rojas. Recuerdo cuando leí este cuento por segunda vez a los 19 años, nunca me había emocionado tanto un cuento.
Ivan Nuñez
26.03.2007 @ 16:23
Alguien recuerda la dramatización que hicieron de este cuento en Teleduc?… hace un monton de años atras.
Recuerdo que la primera vez que lei este cuento me sorprendio mucho por lo vívido y como presta atencion especialmente en los sentimientos, sin profundizar demasiado y dejando mucho para el lector. Manuel Rojas es sin duda un escritor colosal.