28|Dic|2007
Product Placement

Desde que Bellsouth sucumbió bajo las fauces de Telefónica en 2004, me he acostumbrado a recibir cada movimiento de mi compañía telefónica con la misma confianza de un perro golpeado. Sin embargo, tengo la impresión (o la esperanza) de que por fin Movistar está cambiando la forma en que se relaciona con sus clientes.
Por ejemplo, hace 1 mes la empresa decidió que llevaba demasiado tiempo sin una casilla de voz, por lo que me activó el servicio sin que yo lo solicitara. Hasta ahí nada nuevo, así que me dirigí a la sucursal más cercana con la furia usual con que enfrento estos menesteres tratándose de Movistar.
Para mi sorpresa la atención no sólo fue rápida -o instantánea- sino también amable. Se me explicó que el problema se debió a una actualización de sistema (lo que me merece dudas) y se me pidió las disculpas correspondientes. Ok.
Este sábado en la tarde Movistar volvió a la carga y otra vez activó el servicio de voz. Mosqueado porque no podría resolver el entuerto hasta el lunes, decidí enviar un correo a través de su sitio web. Lo hice con cero expectativas, casi para descargarme, por lo que me asombré aún más cuando recibí respuesta en menos de 1 hora, con las disculpas pertinentes.
Resuelto el problema. Y no sólo eso: una operaria me llamó por teléfono más tarde para conocer mi impresión del servicio y si me había sido de utilidad.
¿Será que Movistar por fin tomó conciencia de las quejas de sus usuarios y se está preocupando de ofrecer un servicio como la gente… o se trata de un milagro navideño? ¿Han notado también ustedes mejoras en el servicio?
Twitter no deja de sorprenderme. De considerarlo en un inicio el summum de los vicios digitales, he terminado por reconocer que -bien utilizado- puede convertirse en una herramienta formidable, tanto para el desahogo como para la comunicación instantánea (algo que seguro @juque y @mariapastora me enrostrarán por el resto de mi mísera existencia online).
Y específicamente en su rol comunicador, Twitter está mostrando una faceta insospechada que apenas comenzamos a vislumbrar gracias (o por desgracia) de algunos siniestros nacionales. Una faceta que incluso podría redefinir el pulso de los nuevos medios.
…le sus buenas palmadas al gato.

(a todos quienes no tuvieron que decorar un árbol con 7 gatos merodeando)
Gracias al gentil auspicio (o amenazas) de Javier y Claudio, hace casi 2 meses estoy usando Linux en paralelo a Windows sobre mi PC.
Desde luego la versión elegida fue Ubuntu -pese a que Javier insistía en otra que es igual pero más afeminada llamada Enlightenment- y, si bien la instalación no resultó ser la experiencia indolora que me aseguraron por algunos problemas en el comienzo, debo reconocer que acabó siendo bastante satisfactoria.
(Estoy hablando de software, no de sexo anal).
Como sea, una de las primeras cosas que quise probar para tapar la boca a mi hermano -quien es un enchulador profesional de Windows- fue Compiz Fusion, un juego de efectos especiales de escritorio para Linux que dejan la interfaz de Vista como pantalla de cajero automático.
Si aún no saben de qué hablo, sólo den un vistazo a este video (por favor, tengan su babero a mano):