Cultura Libre: 10 claves para leer a Lawrence Lessig (Parte 1)
Una de las mejores cosas de no llevar el portátil de vacaciones, es recordar ciertos placeres mundanos vedados para el geek promedio, como dormir (de noche), nadar, caminar por el bosque, contemplar las estrellas y -por supuesto- leer (en papel).
Así, mi primera víctima fue Cultura Libre de Lawrence Lessig, un libro que pese a tenerlo desde 2005 (y hasta autografiado, pos oye) nunca había leído realmente a conciencia, por lo que acabó siendo todo un descubrimiento.
Y vaya descubrimiento.
Con una claridad (y honestidad) inusual en un abogado, Lessig expone paso a paso por qué nuestra cultura está amenazada por la legislación y los intereses comerciales, presentando ejemplos asombrosos (¿sabían que mostrar 4 segundos de Los Simpsons con fines educacionales cuesta 10.000 dólares?) e incluso proponiendo una línea de acción para contrarrestarlo.
Paradójicamente, esta sencillez también me reveló la temible complejidad del problema. Porque si luego de 3 años interactuando con los chicos de Derechos Digitales yo aún no era capaz de comprender a cabalidad su magnitud, ¿cómo podemos explicarlo a esa gran mayoría de personas que ni siquiera saben qué significa el término copyright?…
Desde luego la primera recomendación es leer el libro -que pueden descargar libremente o disfrutar en papel por muy poco dinero- pero para quienes no estén seguros si vale la pena, aquí va mi versión ultrarresumida de sus 10 puntos principales:
Antiguamente, cuando hablábamos de contenidos como libros, música o películas, nadie se preocupaba mucho del uso que les dieras.
Claro, salvo que se te ocurriera hacer copias para venderlas en la cuneta (lo que además era caro y engorroso), nadie iba a recriminarte por recopilar poemas en un cuaderno, compartir un disco con un amigo o vender una película que ya no te gustaba.
Pero con la llegada de las tecnologías digitales el panorama cambió radicalmente: ahora cada uso ES una copia. Eso significa que si pegas la noticia de un diario en tu blog, envias una canción por correo a un amigo, o incluso pasas el último CD que compraste a tu reproductor de MP3, estás haciendo algo ilegal.
¡Si hasta cuando visitas una página web estás haciendo una copia!.
La frontera entre usos legítimos e ilícitos es cada vez más difusa.
En vez de analizar los cambios que introduce la tecnología como un todo, la industria de contenidos se ha centrado en tildarla de amenaza, tratando de establecer una relación directa entre ella y sus pérdidas económicas.
Sólo demos un vistazo a la más satanizada de todas: las redes de intercambio de archivos (P2P), como eMule o BitTorrent. Según Lessig, podemos dividir sus usuarios en 4 tipos:
A) Usuarios que, pudiendo pagar, descargan discos o películas gratuitamente. Dañinos.
B) Usuarios buscando recomendaciones o que quieren “probar antes de comprar”. Beneficiosos.
C) Usuarios buscando contenidos antiguos o que ya no se encuentran en el comercio. Inocuos.
D) Usuarios buscando contenidos libres o sin derechos de autor. Inocuos.
La pregunta -que hasta ahora la industria no ha abordado con seriedad- es en qué proporción existe cada tipo de usuario y si eventualmente los daños de los usuarios A podrían anularse (o superarse) por los beneficios de los usuarios B.
En un “ecosistema” cultural, las obras creativas reciben protección por un lapso suficiente para beneficiar a su autor y luego pasan al dominio público para beneficiar a la sociedad. Allí nuevos autores se inspiran en las obras “liberadas” para crear nuevas obras o versiones, reproduciendo el ciclo.
Disney es un ejemplo de sus beneficios. Sus primeras cintas animaron clásicos que estaban en el dominio público y el propio ratón Mickey nació en un corto (Steamboat Willie) que parodiaba una exitosa película muda de la época (Steamboat Bill, Jr), que a su vez se basaba en una canción (Steamboat Bill).
Por desgracia las legislaciones están ampliando en exceso tanto los plazos (pasamos de 14 a casi 100 años) como su rango de protección, afectando este ecosistema: desde 1930 ninguna obra ha pasado al dominio público, e incorporar apenas un breve extracto de una obra exige un complejo proceso de adquisición de derechos.
¿La ironía? Disney es ahora uno de los principales grupos de presión para seguir imponiendo estas leyes.
Si examinamos el surgimiento de las principales industrias de contenidos en EEUU, veremos que la mayoría debe su actual prosperidad a alguna forma de “piratería”:
A) CINE: Las primeras productoras fílmicas huyeron (literalmente) a California y fundaron Hollywood para escapar del férreo control de patentes de Thomas Edison por el uso del cinematógrafo.
Uno de los instigadores de esta escapatoria fue William Fox… cuya empresa hoy es una de las mayores perseguidoras de “piratas”.
B) DISCOGRÁFICAS: Aprovechando un vacío legal, los primeros sellos de EEUU vendían sus grabaciones de música sin pagar derecho alguno a los compositores, ya que la ley sólo exigía pago por partituras e interpretación pública.
El Congreso pronto enmendó el error, pero en vez de dejar a cada compositor fijar el precio de sus creaciones (como sucede con los libros o el cine), creó una licencia fija, lo que hasta hoy subsidia indirectamente la industria discográfica estadounidense.
C) RADIO: Gracias a la efectividad de su grupo de presión en el Congreso (lobby), las radios estadounidenses sólo pagan la misma licencia fija al compositor que las discográficas, pero no pagan un peso a los artistas que interpretan las canciones.
Lo curioso es que el mismo grupo logró que en 1995 el Congreso SÍ aprobara este cobro para las radios por Internet, obstaculizando por secretaría esta emergente forma de competencia.
D) TV CABLE: Cuando el cable surgió en EEUU a fines de los años 40, se generó una gran polémica debido a que estas compañías no sólo tomaban sin pagar las emisiones de TV con derecho de autor… sino que además lucraban con ellas.
Para cuando el Congreso finalmente fijó una tarifa de acceso, las empresas de cable ya se habían consolidado como corporaciones propias tras 30 años de “pirateo”.
Por cierto, Lessig no enumera estos casos para “empatar” a la industria con los piratas, sino para demostrar como en muchos casos es necesario recurrir a las creaciones de otros para fomentar nuevos emprendimientos.
(Continúa en la Parte 2…)





















DragonTrainer
04.02.2008 @ 15:55
Por lo que veo, se nota que es un excelente complemento al “Copia este Libro” de David Bravo. Voy a bajármelo para leerlo… (y quizás comentar el tema en mi blog).
Saludos, espero que lo hayas pasado bien.
Freddy de la Cruz M.
04.02.2008 @ 16:22
Excelente libro. Aunque me interesó más el punto 3 de tu nota. Porque nombras una compañia que aprendí a odiar.
Es la compañia de la rata con orejas redondas. Si uno saca cuentas, casi todos los “clásicos” de “Disney” son sacados del dominio público y re-rotulados como “Disney’s” La compañia tuvo una feroz demanda de la descendencia de Victor Hugo por no mencionarlo como autor en el Jorobado de Notre Dame.
El propio ratón parece ser copia de un juguete de moda en nueva york cuando Disney visitó la Feria Mundial en esa ciudad. La compañia que hacía a ratoncito demandó a Disney,pero perdió frente al poder de los abogados.
Y mejor no hablemos de El Rey León, la copia más descarada de un personaje, ambientación y trama en la historia de las peliculas animadas.
También mucha gente ignora que no creó a Winnie the Pooh (es obra del escritor A. A. Milne y ilustrado originalmente por E. H. Shepard).
La compañia se ha hecho famosa por los litigios a dueñas de casa por hacerles vestidos “no autorizados” con la apariencia de alguna princesa de película a sus hijas y demandando a jardines infantiles por pintar su monitos en las paredes.
En un caso en San Francisco, el dueño de un restaurante demandó a Disney por el uso de su fachada como fondo de una camiseta de Mickey. Ganó la demanda usando como jurisprudencia sólo casos de Disney contra otros empresarios. Siempre usan la técnica del embudo en cuanto a propiedad intelectual.
Odio al maldito ratón. Es la muestra total de porque los derechos de copia pueden ser abusados para impedir el desarrollo de la competencia. El efecto de su campaña de las princesitas sobre las mentes de las niñas da para un blog entero.
Algunos Links:
http://www.boingboing.net/2007/10/17/micky-mouse-vs-micke.html
http://www.boingboing.net/2006/09/24/infographic-disney-w.html
http://www.upi.com/NewsTrack/Top_News/2006/06/23/disney_lifts_ban_on_pooh_gravestone/8391/
http://www.boingboing.net/2007/11/20/disney-lawyers-enstu.html
Y descansa, que para eso son las vacaciones.
Micho
04.02.2008 @ 17:32
sobre la clasificacion B de los usuarios P2P, el autor esta muy acertado, para eso voy a dar un ejempl aunque no es P2P:
la banda radiohead para publicar su ultimo disco puso en su sitio web la version del disco para descargar en donde cada usuario fijaba el precio, y habian otras opciones para recibirlo como solido y otras calidades. Cualquier usuario podia descargar el album sin siquiera pagar, esto fue por poco mas de un mes hasta que se empezo a vender fisicamente, el resultado: exito total, millones de copias vendidas aun cuando usuarios descargaron gratuitamente el album
Alejandro Jerez O.
04.02.2008 @ 19:06
compadre muy bueno su analisis, y es verdad yo tambien odio a disney,
pero mi mensaje y comentario va directamente a otra cosa, es a la barra de expose que tienes en el blog sobre el Google Online Marketing Challenge, en donde si hay universidades chilenas, hay que destacar a la universidad de los andes que ha presentado 4 equipos.
Para mas informacion en la misma pagina de google aparece ;)
saludos!
Francisco
04.02.2008 @ 19:10
Lo mas notable se produce cuando Steve Jobs acusa a Bill Gates de “robarle” su Interfaz Grafica en Windows. Todos recordaran que Applle (Steve Jobs) ROBO el IG
de los laboratorios Xerox (PARC) en California.
A propocito tengo la peli (DivX) de ” Pirates of Silicon Valley”. Para quien la quiera….. si es pirateada…so wath!
Fco. Jurado
Houston, Texas.
Carlos
04.02.2008 @ 23:25
Excelente resumen resumido Christian… esperamos el siguiente ;)
Juan Pablo Tapia
04.02.2008 @ 23:30
A mi me rayó desde el comienzo, sobretodo por estar interesado en un tema y darme cuenta de que existía un marco legal para todo, fue una constatación de que no hay vuelta atrás. Qué güena lo del autógrafo!
Javier
04.02.2008 @ 23:48
Como dice el primer comentario, es realmente complementario al “copia este libro”. Me recuerda claramente hace unos años atras cuando se grababa música de la radio, imposible no grabar temas de la radio “Gabriela”.
Más aún, recuerdo cuando la U de Chile transmitia por la misma radio juegos de atari que podías grabar para luego cargarlos, jajaja.
Ahora hicieras eso todo el mundo se iría contra ti.
PD: Dormir de noche, jajaja, ya ni me acuerdo como es eso :P.
Ignace / micronauta
05.02.2008 @ 00:38
Excelente. Vigentísimo y necesario que abordemos. Quisiera comentar en particular lo de los 4 tipos de usuarios de redes p2p, pues es en las proporciones de dichos tipos de usuario donde suele estar la falacia, que ha llevado a los productores discográficos a un estado de paranoia y -como efecto- de profecía autocumplida.
Existe un estudio del gobierno de Canadá, dado a conocer hace pocos meses, que muestra que el p2p hace más beneficio que daño. Cómo? Muy sencillo, no hay correlación entre los títulos que se comparten más y los que se venden más, y hay en cambio correlación entre los usuarios que comparten más y los que compran más. Esto sería consistente con otros estudios que se han hecho sobre el tema, incluyendo uno de Harvard, que además establece que la mayor parte de las descargas ilegales se terminan borrando.
El p2p no ha reemplazado la compraventa de discos, ha reemplazado a la radio, los usuarios más “nativos digitales” yo no buscan oír música nueva en la radio, si no que la buscan a través de amigos en la red. Es muy similar a lo que vivimos en Chile cuando había censura política y compartíamos músicas en cassettes. Con la diferencia de que ahora quien censura las radios no es un estado con paranoia política, si no los sellos con paranoia económica, que pagan para que se transmita por las radios y TV la música que ellos creen es mejor negocio, y esto mismo es lo que no ha matado a la música (todavía se hace música buena), pero ha matado a la industria (no sabemos de la música buena, por lo tanto no la compramos).
Pato Acevedo
05.02.2008 @ 02:33
Hay que desatanizar las redes peer to peer.
Andres
05.02.2008 @ 07:18
Bienvenido a la luz… :)
Jano
05.02.2008 @ 10:08
Esto ha sido una iluminación. No tanto por saber del libro, ¡sino por saber dónde comprarlo! Lo había buscado en Amazon hace varias semanas, pero me había topado con copias usadas solamente. Lo compraré ahora para llevármelo a mis vacaciones.
¡Esperamos la segunda parte!
Francotirador
05.02.2008 @ 17:36
DT: “Copia este libro” es uno de los textos que tengo pendientes. Espero que no tenga que esperar hasta las próximas vacaciones xD
La pasé bien, gracias. Me desconecté… literalmente.
Freddy: Se nota la animadversión :D
Yo no tengo problema con Disney. De hecho estoy seguro que si ellos no hubieran animado historias como Peter Pan, Dumbo o el mismo Jorobado de Notre Dame, serían desconocidas para la mayoría de la gente (aunque nada que ver dejarlo sin crédito).
Mi problema es, tal como mencionas, que tomando tanto no sean capaces de devolver ni un poquito a las nuevas generaciones. Eso los convierte prácticamente en parásitos de la cultura.
(En todo caso, tengo entendido que pagaron licencia al creador de Kimba para producir El Rey León, al igual que con Tarzán pagaron a los herederos de Burroughs).
Micho: Concuerdo, aunque tengo algunas dudas sobre el verdadero éxito de la iniciativa, ya que Radiohead nunca publicó cifras oficiales y he leído tanto versiones favorables como desfavorables.
Alejandro: ¡Tienes razón! :)
Dejé ese aviso antes de irme a vacaciones cuando no había nadie inscrito en Chile, así que es agradable regresar y darme cuenta que no sólo la U. de los Andes está inscrita, sino también la U. Mayor.
Seré feliz pensando que se inscribieron porque yo lo mencioné, jeje.
Francisco: Ya sabes lo que dicen, ladrón que roba a ladrón…
Eso sí, hay que reconocerle a Jobs que supo ver el valor comercial de la GUI y el ratón como dispositivo, ya que en el Parc tardaron mucho en comprender que no eran meros juguetes.
Carlos: Grax :)
Juan Pablo: Lo del autógrafo fue una de esas atinadas que no me suceden habitualmente.
Por cierto, Lessig es una as para las presentaciones. Uno queda hipnotizado.
Javier: Tiene su gracia dormir de noche, en especial porque no hay luz y sí mucho silencio. Es rico, pero ya me estoy quitando el vicio :P
Ignace: Me encantaría ver más estudios gubernamentales como el que presentas para rebatir las opiniones de la industria, que claramente son muy poco fundadas.
Claro que para eso hay que esperar que los europeos se pongan las pilas porque acá ni siquiera atienden el tema.
Pato: Concuerdo.
Andrés: Amén, hermano :)
Jano: ¡Excelente! Después pelamos entonces :P
Kei_Kun
05.02.2008 @ 22:24
Uff… si el intercambio no fuese beneficioso, las empresas estarían destinadas al fracaso.
Ejemplo a la rápida: La empresa WWE, de lucha libre americana, siempre es contraria a la duplicacion de su mershandising… donde saben que lo pueden vender. Acá en Chile nunca hicieron nada para contrarestarlo, pero claramente les sirve saber que al tener mucho producto no oficial en las calles, son exitosos. Por lo que.. 2 shows en el país, donde no existe ni una tienda oficial ni productos oficiales.
¿Se dan cuenta..?Aprovechan una difucion por la cual ni siquiera estan pagando…
En España existen muchos grupos de aficionados que traducen y subtitulan series de animé (a.k.a. fansub), siendo que existen empresas que compran las licencias de las series y las venden en DVD. ¿Como coexisten ambos? Facil: como las licencias son caras, los productores de DVD prefieren comprar las series que son exitosas… y saben el exito de estas por el ritmo de descargas que poseen desde torrent o por los lanzamientos que hacen los fansubs. Y el fansub, por su parte, baja la serie de sus trackers de torrent y borra los archivos de descarga directa, cuando la serie es licenciada. Simple, bonito y relacion ganar ganar. (Porque así y todo, las series son compradas) Y los japos felices, porque asi tb venden y tienen un estudio de marcado que no podrian pagar.. ya que es a nivel mundial.
Saludos!!!
PS: Se que los ejemplos son del “otro” ñoñismo, el no Geek.. pero es pa que sepan. :D
Rodrigo Torres
06.02.2008 @ 13:25
Yo leí este libro el año pasado y es realmente bueno.
Claro que lo tuve que imprimir ya que leer en pantalla me cansa.
Esperamos el ánalisis de la parte II
Saludos
Ariel R. Guerrero
10.02.2008 @ 01:57
Estimado FT:
Gracias a este post, he leído el libro de Lessig. Lo bajé desde su sitio web en su versión original en inglés.
Muchas gracias, Christian, otra vez… He visto la luz.
Ah… ¿quieres saber por qué hay tanta gente promoviendo el ateísmo? Lee un poco a Richard Dawkins. Yo leí su “God Delusion” y entendí. En la primera parte del libro, me molestó su sarcasmo, pero desde la mitad del libro para adelante, encontré lo que buscaba.
Manuel Gross
25.02.2008 @ 02:18
El enlace citado para bajar el libro no funciona.
Pero encontré otro sitio desde pude descargar el libro: http://www.derechosdigitales.org/culturalibre/cultura_libre.pdf (2,81 MB, 270 páginas).
Cultura Libre: 10 claves para leer a Lawrence Lessig
25.02.2009 @ 12:04
[...] Además de afectar negativamente el ecosistema cultural como explicamos en el punto 3, un copyright desmesurado tiene 3 consecuencias que ya estamos [...]