El héroe del clásico Donkey Kong era un carpintero llamado 'Jumpman'. Posteriormente cambiaría la madera por las tuberías, tomando un nuevo nombre: Mario.  (Wikipedia)
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Cultura Libre: 10 claves para leer a Lawrence Lessig (Parte 2)

(…comienza en la Parte 1)

Alambre de Púas

5. Copyright: La cultura en estado de sitio

Usualmente, se piensa que quienes apoyan la cultura libre están contra la protección de los derechos del autor de una obra -el copyright- y pretenden que los libros, música y películas se regalen, mientras los artistas comen piedras. Nada más equivocado.

En su libro, Lessig destaca la necesidad del copyright para proteger a los autores. El problema es que los cambios legales y tecnológicos de las últimas décadas lo han convertido en una herramienta que, más que proteger, enclaustra la cultura:

A) Plazos: Los iniciales 14 años de protección para una obra se han ampliado (por presiones comerciales) hasta alcanzar 95 años para empresas, y la vida del autor + 70 años para personas naturales.

(La legislación chilena también ha ido ampliando sus plazos para equiparar la legislación estadounidense, debido a los acuerdos de libre comercio).

B) Campo de Acción: Antes, el copyright sólo protegía a las obras contra copias no autorizadas. Luego y en forma progresiva, su campo de acción se amplió a las obras derivadas, citas, parodias, extractos, versiones, interpretaciones o cualquier manifestación que se base (holgadamente) en una obra protegida.

C) Control Tecnológico: Antes, una vez vendido el libro, disco o cinta, la industria tenía poco control sobre lo que hacías con ellos. Ahora, todo computador conectado a la red puede registrar (y transmitir) cuántas veces lo usaste, cómo lo usaste, en qué momento, por cuánto tiempo, desde qué lugar o si realizaste copias.

D) Concentración: Lo más preocupante sin embargo es que, en un 95%, estos mecanismos no benefician directamente a los autores, sino al 5% de grandes editoriales, discográficas o estudios de cine que lucran con sus obras.

Citando a Lessig, “nunca en la historia menos gente ha tenido tanto poder para controlar la cultura”.

6. Consecuencias

¿Y qué tiene de malo esta sobreprotección? Además de afectar negativamente el ecosistema cultural como explicamos en el punto 3, un copyright desmesurado tiene 3 consecuencias que ya estamos sufriendo:

A) Inhibe la creatividad: Con entramados legales complejos y onerosos; el compartir, basarse, mezclar o archivar obras que ya han sido creadas es una actividad demasiado riesgosa para quien no puede costear un bufete de abogados.

En EEUU, incluso las pequeñas películas independientes necesitan contratar pólizas de seguro contra potenciales demandas por violaciones inadvertidas al copyright. En otro caso, crear un simple documental sobre la vida de Clint Eastwood requirió 1 año de trabajo y un presupuesto apoteósico sólo para obtener los derechos de varios clips de 10 segundos donde aparecía el actor.

B) Inhibe la innovación: En un sistema que castiga duramente cualquier violación al derecho de autor (la RIAA demanda 150.000 dólares por cada canción “pirateada”), los emprendedores e inversionistas temen crear nuevas tecnologías que puedan provocar la furia de las corporaciones.

Vean 2 ejemplos:

MP3.com fue condenada a pagar 118 millones de dólares por “violar” los derechos de las discográficas al lanzar un servicio de validación de música en línea, donde un CD original te permitía acceder a tus canciones desde cualquier PC con Internet. No sólo eso: los sellos demandaron a los abogados del sitio por “negligencia” en no advertir a su cliente y, en el caso de Napster, al inversionista que proporcionó capital de riesgo.

En otro caso, un alumno del Instituto Politécnico de Rensselaer (RPI) mejoró el motor de búsquedas de la red interna de su casa del establecimiento para hacerlo más eficiente. Como esto también “mejoró” el intercambio de música que hacían otros… la RIAA lo demandó y acabó pagando todos sus ahorros (12.000 dólares) como parte de un acuerdo extrajudicial.

¿El mensaje? No te acerques a (el modelo de negocios de) la industria, o te pesará.

C) Criminaliza a los ciudadanos: Según datos de la RIAA, ya en 2002 el 20% de los estadounidenses había usado redes P2P. En Chile, si pasas un CD a tu reproductor de MP3 estás haciendo un uso ilegal.

Para la industria, todas esas personas son -o somos- delincuentes.

“Cuanto más a menudo y de forma más repetida tenemos la experiencia de violar una ley, menos la respetamos” dice Lessig. “La pregunta entonces no es cómo endurecer más aún las leyes, sino cuestionarse si éstas realmente sirven a los fines justos del copyright”.

7. Dominio Público: ¿Por qué es importante?

Entre 1998 y 2003, Lessig representó a un ciudadano cuya idea de crear un archivo público en línea de literatura clásica estadounidense, se vio frustrada por la última extensión en los plazos de copyright aprobada por el congreso de EEUU.

Reclamaron su inconstitucionalidad a un tribunal estatal y a la Corte Suprema.

Perdieron ambas instancias.

Ahora, sin mencionar la presión política que ejerció la industria, Lessig realiza una fuerte autocrítica al señalar su gran error: no destacar ante la Corte la importancia del dominio público y cómo se está amenazando la cultura.

Esta debe ser la premisa de todos quienes apoyan un sistema de cultura libre. Las razones ya se han expuesto pero queda una más…

8. Herramientas Democráticas

Comenzando el libro, Lessig presenta ejemplos sobre cómo un entorno que fomenta la creatividad es imprescindible no sólo para la cultura, sino también para la democracia. Vean 2 casos:

Durante sus primeros años, la fotografía fue una disciplina limitada a algunas empresas y profesionales debido a que sus requerimientos técnicos tan caros como complejos. Sin embargo, tras la invención de los rollos de película, ésta se volvió asequible y por tanto una actividad corriente que cualquier persona podía disfrutar.

Luego tenemos a los medios, que durante décadas concentraron el acceso a la información. Entonces llegan los blogs, e inician una revolución donde cualquier persona puede comunicar sus análisis, opiniones e ideas a nivel global, en muchos casos, influyendo la propia pauta de los medios.

En ambos casos la tecnología ha posibilitado la “democratización” de una herramienta fuera de los grandes consorcios, permitiendo a la gente expresarse de forma mucho más sencilla, o generar instancias de debate.

9. Nosotros: ¿qué podemos hacer?

En un mundo donde un 5% de las empresas se beneficia de las leyes de derecho de autor mientras un 95% permanece marginado (u olvidado), el primer paso es que esos ciudadanos tomen el control de sus propias obras, reconstruyendo el dominio público.

Creative CommonsPara ello, Lessig creó el sistema de licencias Creative Commons. Estas son un complemento -no un sustituto- al copyright donde, en vez de encerrarse con un “todos los derechos reservados”, el autor establece sólo “algunos derechos reservados”.

Usando una licencia Creative Commons en su obra, el autor ofrece (de antemano) permiso para que ésta se use en los términos que él mismo especifique, favoreciendo su difusión.

Por ejemplo, mi bitácora permite que utilices cualquiera de sus artículos, siempre y cuando me menciones como autor y no lucres con ellos.

Y sí, Creative Commons está adaptada a la legislación chilena (y a la de muchos otros países), gracias a la Universidad de Chile y los chicos de Derechos Digitales :)

10. Legisladores: ¿Qué deben hacer ellos?

Aunque como ciudadanos (y autores) hagamos nuestra parte, se requiere que los legisladores de cada país modifiquen la ley en 5 sentidos:

A) Formalidades: Suena a burocracia, pero en vez del sistema de protección automático que tenemos hoy, cada obra debiera exigir un registro formal para asegurar su copyright. Así, no sólo se sabría con certeza qué obras están o no protegidas, sino que se podría ubicar fácilmente a los autores para obtener los derechos.

B) Plazos más cortos: Es imperativo reducir los plazos de los derechos de autor. Lessig propone un máximo de 75 años, siempre y cuando el titular vivo -no el representante de una empresa- lo renueve cada 5 años.

C) Especificar usos: Así como es necesario saber qué obras están protegidas y por cuánto tiempo, también es necesario qué es exactamente lo que se protege. Por ello es interesante la política del “uso justo”, donde se permite utilizar material protegido sin consentimiento del autor para fines educativos, informativos o sin fines de lucro, entre otros.

(En Chile esto se conoce como “excepciones” al derecho de autor y actualmente se está discutiendo en la nueva ley de propiedad intelectual).

D) Replantear el “negocio” de la música: La industria discográfica ha sido una de las más agresivas en imponer sus derechos de autor, atacando o sembrando incertidumbre sobre lo que podrían ser usos justos.

Lessig plantea que la legislación debe proteger el intercambio de archivos cuando no tiene copyright, permitir el intercambio de material que ya no se encuentra en el comercio (propone el pago de una tasa fija) y que se ofrezcan compensaciones a las discográficas sólo cuando muestren evidencias de daño real (versus beneficios), por causa de las redes P2P.

E) Menos abogados: Es curioso leer que un abogado ataque a su propio gremio, pero Lessig es consciente que, en el actual sistema de derechos de autor donde toda obra requiere abogados para obtener o garantizar derechos, la cultura se ve entrampada por razones burocráticas y económicas.

La legislación debe garantizar un sistema expedito donde los abogados sólo sean necesarios en los litigios… no en cada una de las acciones relacionadas con el derecho de autor.

(Creative Commons es un excelente ejemplo de esto).

 

13 Comentarios hasta ahora »

  1. 1

    Ariel R. Guerrero

    12.02.2008 @ 20:29

    Como decía, FT, gracias a la parte 1 del artículo, en primer lugar conocí a Lawrence Lessig, y abrí los ojos. Otra vez, muchas gracias por estos artículos.

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  2. 2

    Ariel R. Guerrero

    12.02.2008 @ 20:32

    Y en segundo lugar, me enseñó el temor por las mafias RIAA y MPAA, y el odio a Disney.

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  3. 3

    Victor Idro

    12.02.2008 @ 20:51

    Voy a leer el libro. Ataca un problema real existente con los usos y abusos de los derechos. Gracias por la segunda parte :)

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  4. 4

    Kei_Kun

    12.02.2008 @ 21:59

    Claramente el derecho de autor actual es un asesino a la creatividad, pq todos quieren lucrar con todo.
    El presentar derechos parcialmente reservados hacen que todos puedan tener una sana convivencia, aunque mata a los grandes conglomerados. Y claro.. modificas el modelo de negocios y asustas y para un reversal del susto te demandan.. y claro.. quedas asustado tu.
    Aunque para alla va la micro… esperando que la CC sea una gran licencia en el aspecto global y particular de cada país.
    Saludos..

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  5. 5

    Ignace / micronauta

    13.02.2008 @ 03:43

    Estimado @francotirador, te agradezco abordar el tema con tanta agudeza. Esta segunda parte de tu revista a Lessig me gatilló postear en mi sitio algo que venía masticando hace meses.

    Lo que estás haciendo es necesario, porque las autoridades están muy desinformadas, y en el mejor de los casos están informadas por la industria que les hace lobby, para perpetuar un modelo que está haciendo agua por todos lados y que no tendrá éxito.

    Haciendo un poco de futurología, pienso que necesitamos que los proveedores de conectividad IP se responsabilicen de su lucro y paguen a los realizadores de los contenidos culturales que revenden. Eso no tendría por qué aumentar el precio de las conexiones, ya que no sería mucho dinero por usuario.

    Con una legislación que ayude, nos aseguraríamos de que: (1) el proveedor no lucre con lo que no le pertenece, (2) los usuarios sigan pudiendo acceder a toda la música, pero legalmente, y (3) los creadores sigan pudiendo crear sustentablemente, al ser compensados por el acceso de los usuarios y el negocio que las empresas hacen con su trabajo.

    El tema da para mucho más. Pero en vez de secuestrar este thread, invito a visitar mis desvaríos al respecto en canal.cl. Salu2.

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  6. 6

    Victor Pinto

    13.02.2008 @ 12:04

    Bueno… solo hay una manera de ganar la guerra, golpear duro y hacer quebrar a esas empresas. De seguro que si durante un año una discografica no recibiera ingresos, esta se replantearia su forma de actuar… claro que para eso, se necesita algo que escasea… cultura y conciencia.

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  7. 7

    Luis

    14.02.2008 @ 00:23

    Somos muchos los que odiamos al gremio, pero lo cierto es que nuestro función no solo es solucionar problemas, sino que evitarlos (igual que los médicos).

    Saludos y gracias por el link del libro.

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  8. 8

    Francotirador

    14.02.2008 @ 00:32

    Gracias a todos por sus comentarios. En especial a Ignace por las réplicas que ha hecho en su bitácora :)

    Un punto que Lessig no mencionaba en forma explícita pero que se deducía claramente de sus postulados es que en realidad esto no es un asunto de derechos más o derechos menos, sino de las presiones que los grupos económicos son capaces de ejercer para poner trabas al progreso.

    Más aún, de la misma forma en que las grandes empresas chilenas se escudan en las pymes (que jamás les han importado) para rechazar las leyes que afectan sus intereses, estas corporaciones se escudan en los “pequeños” autores para promover sus causas.

    Lo irónico es que una política de sobreprotección sólo perjudica a los artistas independientes, al mantenerlos ligados a un modelo de negocios que los extorsiona, sin permitirles difundir sus obras ni preservarlas en el tiempo.

    Un ejemplo que Lessig denuncia al respecto es que toda una generación de cine se está perdiendo por las trabas para obtener los derechos y restaurar las películas, que se deterioran con el paso del tiempo.

    Eso no es un entorno que realmente protege la cultura, sino uno que protege el modelo de negocios de la industria.

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  9. 9

    Alex Sandoval

    18.02.2008 @ 21:09

    FT: Que interesante artículo. Y ha sido tal el gusto al leerlo que quisiera pedirte un gran favor: si fueras tan amable de redactar este artículo con los aportes de los comentarios que consideres oportunos, para nuestra revista que promueve el software libre y el código abierto, y de esta forma difundir todos los conceptos tan bien explicados en el texto.

    Espero que te interese, y me envíes el texto a mi correo.

    Saludos.

    Usando Mozilla Firefox Mozilla Firefox 2.0.0.11 sobre Windows Windows XP
  10. 10

    Francotirador

    19.02.2008 @ 02:39

    Alex: Gracias y claro. Si me das algunos datos adicionales como el nombre de la revista, con gusto evaluaré la posibilidad de escribir otro artículo :)

    ¡Saludos!
    FT.

    Usando Mozilla Firefox Mozilla Firefox 2.0.0.6 sobre Ubuntu Linux Ubuntu Linux
  11. 11

    Alex Sandoval

    21.02.2008 @ 09:42

    Te suena Begins?

    Usando Mozilla Firefox Mozilla Firefox 2.0.0.12 sobre Windows Windows XP
  12. 12

    Manuel Gross

    25.02.2008 @ 02:25

    El enlace citado para bajar el libro no funciona.
    Pero encontré otro sitio desde pude descargar el libro: http://www.derechosdigitales.org/culturalibre/cultura_libre.pdf
    (2,81 MB, 270 páginas).

    Usando Internet Explorer Internet Explorer 6.0 sobre Windows Windows XP
  13. 13

    Cultura Libre: 10 claves para leer a Lawrence Lessig

    24.02.2009 @ 13:31

    [...] [...]

    Usando PHP PHP

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