Despierta
Y entonces desperté.
Sacudido por su mano, como siempre atenta a rescatarme de los malos sueños. Recobrando la conciencia. Exhalando aliviado.
La miré por un momento y luego la estreché con angustia. Aferrándome a ella como un náufrago, con tanta fuerza que ahogué su voz en un gemido.
Tuve un sueño horrible -confesé en la penumbra- Soñé que nos separábamos… que tú te ibas con otro y yo me quedaba solo. Que hacía… en realidad qué no hacía para recuperarte, pero todo era en vano… y yo me quedaba tan solo.
Se arrimó a mí lentamente hasta rozar mi nariz con la suya. Observándome. Examinándome. Curvando suavemente sus labios sin decirme nada.
Por favor, perdóname… -le pedí acongojado- Nunca más volveré a descuidarte. Nunca más volveré a olvidar qué es lo importante. Te extrañé tanto… tanto, tanto…
Y entonces desperté.
Sobre el velador refulgía el 22 de marzo de 2008. 5:30 de la madrugada.
Mierda.




















