
Mientras en países como el nuestro es el gobierno quien debe obligar a los privados a respetar a los consumidores (algunas veces, de vez en cuando, ocasionalmente), da la impresión de que en Suecia ocurre justo lo contrario.
Sucede que tras la entrada en vigencia de la polémica directiva europea IPRED que obliga a los proveedores de Internet a entregar la identidad de sus clientes acusados de compartir archivos, ya son 2 los ISP que adoptaron la defensa del anonimato más radical que se podían permitir: destruir sus registros.
“¿Que la policía necesita saber quienes son estos usuarios? Lo sentimos, ni siquiera nosotros lo sabemos”.
Desde luego, la jugada no sólo podría interpretarse como responsabilidad social empresarial. Justo a partir del 1º abril -cuando IPRED entró en rigor- el tráfico por la red escandinava se redujo casi a la mitad, demostrando cuánta importancia otorgan los suecos a su anonimato… y haciendo de su garantía un excelente gancho publicitario.
Puede que el heroísmo no le dure mucho a Bahnhof y Tele2 en todo caso. Atentos a esta posibilidad, la Unión Europea ya poseía desde 2006 un reglamento de retención de datos que obliga a mantenerlos entre 6 a 24 meses. Los suecos se han hecho los locos hasta el momento, pero si las demandas llegan a la corte europea, puede que se vean obligados a implementarla.
Kudos a la astucia de estos ISP, aunque deje a las autoridades sin registros cruciales para el evento de alguna investigación realmente importante, como casos de terrorismo o pedofilia.
Por cierto, la concepción de intereses en Suecia puede ser muy extraña. Obviando el bochorno de OOXML, ¿Sabían que el juez que condenó a los irreverentes chicos de The Pirate Bay es miembro de 2 organizaciones locales de defensa del copyright y “no ve conflicto alguno” en ello?
Y eso no es todo: el policía que dirigió la investigación contra los piratas del Báltico era empleado de Warner Bros al momento de iniciar las pesquisas. Claro, al fiscal no le pareció relevante.
Como para hacer un intercambio cultural. Total, hablamos el mismo idioma.