Miedo

Francisco Castillo | Agencia Uno

Francisco Castillo | Agencia Uno

Cuando en 2008 tuve la oportunidad de conocer España, una de las cosas que más llamó mi atención fue el Metro de Madrid. Infinitamente más intrincado que el santiaguino, tras llegar a mi destino no pude resistir la tentación de tomar algunas imágenes con las cuales retratar el momento.

No logré hacer gran cosa. Aún no posaba mi dedo sobre el disparador cuando un guardia del tren subterráneo, de forma amable pero enfática, me hizo saber que estaba prohibido.

Mi desconcierto inicial quedó sobradamente satisfecho cuando recordé una conversación que había tenido años atrás con una amiga vasca. “Nosotros tenemos terremotos -fanfarroneé en la oportunidad- ¿qué desastres naturales tienen ustedes?”. “Nosotros tenemos terroristas”, zanjó.

Si bien no era algo latente, el miedo de los españoles a los atentados se evidenció durante todo mi viaje. En la estación de Atocha, cuando quise hacer un video del hermoso herbario que la adornaba, me topé con frecuencia con los rostros hostiles de quienes esperaban o comían alrededor, quienes me clavaban la mirada como queriendo escudriñar mis intenciones. No era de extrañar: el lugar había sido escenario en 2004 del atentado más sanguinario en la historia de la península, con un saldo de casi 200 muertos y 2000 heridos.

Ya en Sevilla, un colega me contaba sobre una periodista de su canal que había sido amenazada por ETA, quienes no quedaron muy felices con uno de sus reportajes. Bastó que el dedo del grupo extremista apuntara hacia ella para que se le concediera un estacionamiento exclusivo, apartado del resto del personal. La idea no sólo era evitar que pusieran una bomba en su auto, sino que en caso de que lo lograran, no la hicieran estallar junto a sus vecinos de aparcamiento (frío, pero pragmático).

Finalmente, mientras esperaba el tren que me regresaría a Madrid para emprender el viaje de vuelta, un hombre se me acercó al observarme fotografiando los arcos de la hermosa estación ferroviaria sevillana.

– ¿Qué? ¿Está tomando fotografías? – preguntó vivamente.

Aunque era bastante evidente, no quería crispar a nadie así que le aseguré que era un turista. Sólo luego de convencerse se retiró, permitiéndome comprobar -para mi sorpresa- que no era guardia, sino un locatario que se había acercado por interés. Los españoles podían llegar a ser tan paranoicos, que se sentían obligados a cerciorarse de que nadie estuviera planificando algún desaguisado.

Probablemente lo peor que pueda ocurrirle a una sociedad es subyugarse al miedo. De ahí que sean preocupantes los efectos que tendrá en nosotros el atentado de este lunes en una galería comercial, adyacente al Metro de Santiago, con su saldo de una decena de heridos, algo inédito durante nuestra democracia.

Sí. Los chilenos nos habíamos habituado a la comodidad de vivir sin miedo. Porque seamos francos: miedo no es el temor a que te roben el celular de un lanzazo en el paseo peatonal, o que te cogoteen cuando vuelves a tu casa pasada la medianoche. Ni siquiera que tu AFP te robe los ahorros. Miedo es no saber si alguien de tu familia volará mañana en pedazos porque se le ocurrió tomar un bus, visitar el mall o ir al cine en el momento equivocado.

España, Colombia e Irlanda del Norte -por mencionar algunas- son naciones que durante décadas convivieron con esta incertidumbre, que dejó no sólo un reguero de víctimas inocentes, sino también cicatrices profundas en su psicología colectiva, muy difíciles de sanar.

Por eso, si en algo debe unirse un país, es en su determinación de no dejarse arrastrar por el miedo. Chile lo superó hace ya 25 años, cuando el terrorismo (de facción y de estado) fue dejado en las urnas.

No podemos permitirles que nos hagan volver atrás.

“La violencia es el último recurso de los incompetentes” – Isaac Asimov

2 comentarios

  1. Mas que miedo, lo que este atentado ha sacado a lucir lo peor de muchos que se supondria de mayor honorabilidad. Celebro tus palabras como periodista, que reflejan mas sentido comun y control de si mismo que la que han mostrado en otros medios. O mas razon que la de varios politicos.
    Que hay razones para indignarse, sin duda. Pero para tener miedo, no lo veo objetivamente. A caso existen grupos con recursos, logistica e ideologia como lo fueron el FPMR o el Patria y Libertad, operando actualmente? Todos sabemos que no y no hay nada que pudiera realmente poner en riesgo a nuestra paz.
    Lo que debe hacerse es que todos, comenzando por las autoridades, actuen con INTELIGENCIA para dar con los responsables y no con la histeria que muchos estan mostrando en este momento.
    Un saludo.

    PD: yo estuve hace poco en Barcelona y pude disfrutar de turistear y fotografiar dicha ciudad sin inconvenientes. Sera que tu tienes una presencia demasiado intimidante? 🙂

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