10|Ene|2008
10+1 Consejos para ofrecer una presentación exitosa

Conversando tiempo atrás con un sujeto en una fiesta familiar, me confesó ya un poco bebido como, tras tomar un diplomado de producción cinematográfica en el extranjero, nunca pudo volver a ver una película en paz.
Le era imposible.
Luego de conocer los más oscuros secretos que convergen en la realización de un filme, sencillamente no podía sentarse y disfrutar de la historia sin percibir que el guión tenía fallos de continuidad, que la fotografía era débil o que al encargado de iluminación su madre no lo había alimentando adecuadamente.
Y desde mi propia trinchera, no pude evitar sentirme identificado. Durante los últimos años he asistido a tantos lanzamientos, presentaciones, charlas y congresos relacionados con tecnología, que es difícil contener al SQP que todos llevamos dentro: que el PowerPoint me impulsaba al suicidio, que no se veía la pantalla, que fueron menos personas que al funeral del Guatón Romo… sumen un interminable listado de etcéteras.
Pero más todavía… ¿cómo lo hacía yo durante mis presentaciones? ¿lograba captar la atención del público o aquella chica que parecía tomar notas realmente estaba jugando sudoku? ¿cuál era la impresión final de los asistentes?…
Preguntas inconclusas hasta que me topé con un artículo del siempre genial Joel Spolsky, un programador que huyó emigró de Microsoft para formar en 2000 su propia empresa, Fog Creek Software.
Precisamente, este ingeniero graduado en Yale pasó gran parte de 2007 de gira por EEUU y Europa promoviendo sus productos, plasmando su experiencia en una interesante guía sobre lo que debes y no debes hacer, tanto en la organización previa como al momento de saltar frente al DataShow.
Y como sé que muchos de ustedes son demasiado vagos para leer el artículo completo o aún no aceptan esa beca para el curso de inglés que ‘ganaron’ en un raspe, permítanme resumirlo para ustedes.
No podría ser más considerado, ¿verdad?
velocidad (ancho de banda), visión de rayos (video) y su capacidad de estar presente en todas partes (Navarro… perdón, ubicuidad).
Surgido en 1993 como un simple programa de dibujo, siempre he pensado que los dilemas de Flash nacen con sus problemas de identidad: se adaptó para crear animaciones, luego para saltar a Internet, de ahí a la creación de sitios Web y entonces a un entorno para aplicaciones… bienvenida neurosis.




















