"Sobre el uso del lenguaje: es imposible afilar un lápiz con un hacha oxidada. Es igualmente vano intentarlo con diez hachas oxidadas"  (Edsger Wybe Dijkstra, científico en computación holandés e inventor de la programación estructurada)
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Cultura Libre: 10 claves para leer a Lawrence Lessig (Parte 2)

(…comienza en la Parte 1)

Alambre de Púas

5. Copyright: La cultura en estado de sitio

Usualmente, se piensa que quienes apoyan la cultura libre están contra la protección de los derechos del autor de una obra -el copyright- y pretenden que los libros, música y películas se regalen, mientras los artistas comen piedras. Nada más equivocado.

En su libro, Lessig destaca la necesidad del copyright para proteger a los autores. El problema es que los cambios legales y tecnológicos de las últimas décadas lo han convertido en una herramienta que, más que proteger, enclaustra la cultura:

A) Plazos: Los iniciales 14 años de protección para una obra se han ampliado (por presiones comerciales) hasta alcanzar 95 años para empresas, y la vida del autor + 70 años para personas naturales.

(La legislación chilena también ha ido ampliando sus plazos para equiparar la legislación estadounidense, debido a los acuerdos de libre comercio).

B) Campo de Acción: Antes, el copyright sólo protegía a las obras contra copias no autorizadas. Luego y en forma progresiva, su campo de acción se amplió a las obras derivadas, citas, parodias, extractos, versiones, interpretaciones o cualquier manifestación que se base (holgadamente) en una obra protegida.

C) Control Tecnológico: Antes, una vez vendido el libro, disco o cinta, la industria tenía poco control sobre lo que hacías con ellos. Ahora, todo computador conectado a la red puede registrar (y transmitir) cuántas veces lo usaste, cómo lo usaste, en qué momento, por cuánto tiempo, desde qué lugar o si realizaste copias.

D) Concentración: Lo más preocupante sin embargo es que, en un 95%, estos mecanismos no benefician directamente a los autores, sino al 5% de grandes editoriales, discográficas o estudios de cine que lucran con sus obras.

Citando a Lessig, “nunca en la historia menos gente ha tenido tanto poder para controlar la cultura”.

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