Los verdaderos diseñadores Web nunca lo han tenido fácil. A la gran cantidad de conocimientos que deben dominar -que van desde tecnicismos XHTML hasta nociones de usabilidad- se suma la continua incomprensión por parte de los clientes sobre la valoración de su trabajo.
Y ojo, que no hablo sólo de la típica (e irritante) noción de que los diseñadores son profesionales a cargo de “hacer monitos”. Me refiero a esos presupuestos miserables que usualmente se asignan a un proyecto Web, impidiendo al diseñador realizar su trabajo como es debido… e incluso ganarse la vida.
Propuestas por 20 mil pesos (40 dólares), folclóricas ofertas de trueque (el sitio, por un año de sabrosalsa Deyco), generosas propuestas de asociación (hagamos el sitio y cuando genere ganacias te doy el 20%) e incluso la desestimación total para encargar el desarrollo al sobrino del dueño de la empresa quien “algo le pega”, son sólo algunos lugares comunes que sonarían a insulto para un ingeniero, médico, abogado o arquitecto.
Pero lejos de convertir este artículo en uno de esos interminables -e inútiles- muros de lamentos, quiero invitarlos a hacer una autocrítica. Porque apartando a los amarretes crónicos, siempre he percibido que el problema central es la desinformación del cliente.
Desinformación que le lleva a pensar que diseñar un sitio Web es un trabajo similar a construir una presentación en PowerPoint (que claro, él hace con un par de clics). Desinformación que le hace ignorar el trabajo previo al desarrollo, e incluso a factores como estándares, compatibilidad, usabilidad, accesibilidad o indexación que deben estar presentes en todo proyecto.
¿Cómo sabe el cliente cuánto vale en realidad el trabajo si no se lo informamos?
Precisamente, un elemento crucial en esta labor es la cotización de servicios, que ya muchas veces he visto como una burda hoja con valores y una firma garabateada. Recuerden que, parafraseando a Plutarco, no basta con que el diseñador sea profesional: también tiene que parecerlo.
Por eso quiero compartir con ustedes el modelo de cotización que desarrollé durante los años. No podría presumir de que sea perfecta, pero puede darles ideas para mejorar su posición frente a un potencial cliente e incluso evitar malentendidos desagradables… que yo sufrí con la experiencia.
Mi modelo de cotización tiene 7 secciones. Desglosemos paso a paso:
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